Comparto mi discurso de hoy en el III Foro de Políticas Públicas de Telecomunicaciones, Tecnología e Internet en Latinoamérica, que se lleva a cabo en Estados Unidos. Espero sus comentarios
Al comienzo de la década del 90 no existía Internet. Las regulaciones diferenciaban los servicios, de voz, de datos, de radiodifusión, de telex, de pagers. Ahora todos los servicios son uno solo: el servicio de acceso a contenidos de Internet.
En los 90 la Argentina tenía dos prestadores, cada uno con un monopolio en la mitad de un país de 3 millones de km2.
En esa época formé parte de une gestión que quería generar competencia. Los celulares en el mundo se asignaban a compañías por ciudades, pero nosotros decidimos asignarlos regionalmente, en las dos regiones del interior de la Argentina. Además decidimos masificar el servicio al darle licencias de comunicaciones móviles a quienes dieran mayor cobertura de servicio en menos tiempo, para generar igualdad de oportunidades a los usuarios y competencia futura. Recuerdo que el presidente de Telefónica, un español, me dijo que nuestra política era un disparate, porque el celular era un servicio de élite, que sólo tendría demanda en tres o cuatro ciudades. Logramos que en un año tuvieran acceso al servicio celular las 1000 ciudades de más de 500 habitantes. La Argentina tenía 14 teléfonos cada 100 habitantes y hoy tiene 120 o 130. Eso literalmente le cambió la vida a los argentinos.
Luego de eso Internet cambió el paradigma de vida del mundo entero: desaparecieron el tiempo y el espacio; todo era instantáneo y el lugar pasó a ser indiferente para trabajar, para comunicarse, casi hasta para amarse (con mi novia nos mandábamos una carta por día, que tardaba dos días en llegar, y para hablar por teléfono al interior de mi país –con operadora de por medio- había 8 horas de demora en la década del 70).
El sábado 11 de mayo participando en la presentación de libro: “El gaucho Martín Fierro. El arte de Molina Campos”, José Hernández, junto a Horacio González, Luis Landriscina y Gonzalo Giménez Molina y su mujer.
Comparto con ustedes el vídeo de mi participación de ayer en el programa “14 Días”, conducido por Charly Fernández, en donde opiné sobre la unidad opositora. Espero sus comentarios.
Les dejo la entrevista que me realizó, en Washington, Carlos Iragorri en “Club de Prensa Plus” sobre la reforma judicial en Argentina. Espero sus comentarios
Comparto mi discurso de la sesión del miércoles 24 de Abril de 2013 sobre la reforma judicial. Espero sus comentarios
Sr. Pinedo.- Señor presidente: para nosotros este es un día muy triste, el que estamos viviendo. La verdad que no esperábamos que después de haberse recuperado la democracia y el Estado de derecho, hace casi treinta años, en la Argentina estuviéramos hoy discutiendo proyectos como estos.
Después de treinta años de democracia el gobierno nacional electo le propone al pueblo argentino un mecanismo para que el poder político controle a los jueces.
La verdad es que la democracia y el Estado de derecho van juntos, y esto significa que la gente vota a sus representantes ‑a nosotros‑ y al presidente, pero solamente lo hace para que cumplamos con lo que juramos, es decir, respetar la Constitución Nacional y ejercer durante un tiempo corto –cuatro años.
Además de votar, todos y cada uno de nosotros tenemos otros derechos, al igual que todos y cada uno de los miembros del pueblo argentino y todos y cada uno de los habitantes de nuestro país. Me refiero a los derechos humanos, de los cuales nadie nos puede privar. Por el hecho de haber votado a alguien nunca ese pueblo puede ser privado de sus derechos humanos personales que simplemente están reconocidos por la Constitución Nacional, porque le pertenecen a cada ser humano en función de su dignidad.
Les dejo la entrevista que me realizó Federico Seeber en el día de ayer para canal TN .
La carpa expresa la oposición al proyecto kirchnerista que intenta cambiar estructuras de fondo de la República y llevar a la politización extrema de la Justicia.
Una cosa es no darse cuenta y que te tomen de sorpresa y otra es que te digan lo que van a hacer y, cuando lo hacen, hacerte el sorprendido. En un caso, puede ser falta de previsión; en el otro, irresponsabilidad, facilismo o cobardía, y después de eso será tarde para llorar y todos seremos responsables ante nuestros hijos del país que les dejamos. Estoy hablando del proyecto de reformar el Poder Judicial para someterlo al poder político y del intento de cambiar el contenido de la democracia y el Estado de Derecho que conquistamos en 1983.
Al discutirse la reforma judicial del kirchnerismo, la presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados, Diana Conti, vocera del oficialismo, dijo: “La mayoría debe conducir los tres poderes”. Parecía un exabrupto, pero lo repitió en los días siguientes con todas las letras. Cuando informó los primeros proyectos en la Cámara, agregó y aclaró que, a criterio de su bloque, “democracia y república no son conceptos dogmáticos, sino una construcción de la historia”; que “en sus orígenes constitucionales el Poder Judicial tenía una concepción tecnocrática y elitista”; que “esos dogmas [constitucionales] esconden el verdadero autoritarismo”; que el Poder Judicial cuando dictó medidas de protección urgente de derechos, “actuó contra el Estado y el pueblo argentinos” (como si Estado y pueblo fueran lo mismo). Finalmente, insultó a los opositores diciendo que éramos vehículo de la “resistencia corporativa” en la Cámara, lo que “impedía el avance democrático del debate”.
De todas esas palabras se puede deducir que el kirchnerismo ha decidido no acatar la democracia entendida como lo hace la Constitución, porque intentará cambiar su significado durante la “construcción histórica” de su gobierno. Es claro que no piensan acatar las garantías (“tecnocráticas y elitistas”) que la Constitución les da a los ciudadanos respecto de los jueces y a los jueces respecto del poder político, que consisten básicamente en que duran en su mandato lo que dure su buena conducta, no pueden ver disminuidos sus ingresos por el poder político y, como poder, pueden administrar sus recursos. Ésas no son normas para el elitismo, sino para que los jueces puedan defender a los habitantes de los embates ilegales de los gobiernos y puedan condenar los delitos del poder.
Comparto con ustedes los vídeos de mi participación ayer en el programa de Chiche Gelblung en donde conversamos sobre la manifestación contra el Gobierno nacional realizada en todo el país
Les dejo el vídeo de mi participación de ayer en el programa “Las manos en la masa”, en donde conversamos con Mónica Gutierrez sobre la marcha de ayer. Espero sus comentarios
Comparto con ustedes mi discurso en la sesión de ayer, en donde debatimos tres proyectos enviados por el Poder Ejecutivo para modificar el Poder Judicial: el ingreso democrático a la carrera judicial, la publicidad de las resoluciones de la Corte y las declaraciones patrimoniales de los funcionarios públicos.
Sr. Pinedo.- Señor presidente: voy a hablar de democracia y no del detalle de estos proyectos.
La señora miembro informante del oficialismo inició su exposición refiriéndose a la democracia y a su contenido. Para nosotros yla Constitución, la democracia es el sistema político que se basa en la soberanía del pueblo. Así lo señala nuestra Constitución en su preámbulo. La señora diputada Conti decía que, en principio,la Constituciónno menciona el término “democracia”, pero el principio de la soberanía del pueblo está en su preámbulo.
Este principio significa que todo el pueblo, y no una parte, es el soberano. Además, indica que cada uno de los integrantes del pueblo tiene derechos humanos propios y personales que nadie puede quitar. Afortunadamente, después de la derrota del nazismo esto ha sido establecido en una ley internacional, y así fue receptado porla Constituciónreformada en el año 1994. De manera tal que consideramos que los ciudadanos argentinos tienen derechos humanos y votan a quienes los representan en la administración de nuestro país durante un período corto, cumpliendo con lo que señalala Constitución Nacional.
Ningún ciudadano u órgano político está facultado para dar a un gobierno, sea cual fuere la mayoría que lo ha votado, la atribución de privar a un argentino de sus derechos humanos. Uno de los primeros derechos humanos es el de ser juzgado por un juez imparcial. De manera que si alguien dice que tiene una concepción de la democracia que consiste en que alguna autoridad política pueda privar a los ciudadanos del derecho a ser juzgados por un juez imparcial, cambiar a un juez cuando no le gusta y designar a otro porque sabe lo que va a decir, claramente eso no es un sistema democrático, de acuerdo con nuestras concepciones y conla Constitución Nacional. Continuar leyendo