Debate Papel Prensa
Comparto con ustedes mi discurso sobre la ley de papel prensa. Un día vergonzoso para la democracia argentina
Sr. Pinedo.- La democracia tiene un principio central y único, que es la soberanía del pueblo. El poder le pertenece al pueblo, pero a todo el pueblo y no a una parte.
Hoy también se ha sostenido que quienes han obtenido un determinado porcentaje de votos pueden hacer lo que quieran. Sin embargo, el poder –reitero- es de todo el pueblo.
Este principio tan elemental tiene algunas consecuencias importantes para la vida social en democracia. La primera de ellas es que, al ser el poder de todo el pueblo, ninguno de los miembros de ese pueblo puede ser privado de sus derechos, ya que cada persona es parte y dueña del poder junto con todas las demás.
La segunda consecuencia del principio de la soberanía del pueblo es que no podemos decirle a ese pueblo “Ustedes nos pueden votar, pero después no nos pueden criticar”. Los gobernantes no son los dueños del poder; son simplemente quienes gobiernan en nombre del pueblo, que es el que tiene la facultad esencial, inicial, primera y previa de criticar cuanto se le ocurra, a través de cualquier medio, a quienes lo representan democráticamente.
Podríamos decir que esto tan importante de la democracia es la libertad de expresión. Sin ella no hay democracia ni soberanía popular. En esto radica la gravedad del tema que hoy estamos tratando.
Por ese motivo la Constitución reconoce –más que establece- que siendo eso así, el Congreso nacional tiene prohibido dictar leyes que restrinjan la libertad de expresión y de prensa. Lo tenemos prohibido porque, de lo contrario, estaríamos violando los derechos de cualquiera de nuestros conciudadanos y, por ende, estaríamos vulnerando también el pacto por el cual desempeñamos esta función.
Por eso los tratados de derechos humanos, como la Convención Interamericana de Derechos Humanos, prohíben a los Estados que han adherido a ellos violar la primera consecuencia de la soberanía popular, privando de derechos a cualquier ciudadano. De ahí que se prohíba limitar la libertad de expresión y de prensa a través de reglamentaciones abusivas sobre la provisión de papel prensa –así lo indica expresamente-, entre otras cosas.
Estamos frente a un proyecto que le otorga a los funcionarios del Poder Ejecutivo la facultad de dar órdenes a los productores de papel prensa sobre cómo deben producir ese insumo. Además, nos encontramos ante una iniciativa que establece que si los productores de papel prensa, que están protegidos por la Convención Interamericana de Derechos Humanos, no obedecen al funcionario del gobierno –que es quien tiene prohibido restringir la libertad de prensa a través de la reglamentación de la producción de papel- pueden ser clausurados, inhabilitados o suspendidos. ¿No les parece mucho como reglamentación de la provisión de papel? ¿No les parece demasiado que un funcionario tenga que ser obedecido bajo pena de clausura, inhabilitación o suspensión?
Este proyecto también prevé, en el caso de una empresa en particular, que debe proveer la oferta de papel necesario para cubrir toda la demanda del mercado interno argentino. ¿No les parece un poco excesivo como reglamentación de la provisión de papel?
Por si esto fuera poco, la propuesta en análisis indica que si esa empresa no invierte en nuevas plantas para satisfacer toda la demanda, lo hará el Estado, para lo cual va a licuar la participación accionaria de los particulares dueños de la empresa para así convertirse en el accionista mayoritario de la empresa.
Estamos hablando de la misma empresa que tuvo que recibir en su sede a un funcionario del Ejecutivo con guantes de box, al que la Justicia luego le prohibió ingresar a ella. Reitero que la Justicia argentina de este período dispuso que Guillermo Moreno tiene prohibido el ingreso a la empresa por los abusos que cometió en el ejercicio de sus funciones.
Esa licuación del capital accionario de los dueños de la empresa no es ni más ni menos que una confiscación, es decir, una apropiación de la empresa sin indemnización.
Esto no sólo está en contra de las normas de prensa que hemos mencionado, sino también del artículo 17 de la Constitución, que es un artículo con el que se creyó que de 1853 en adelante las confiscaciones a los adversarios políticos quedaban definitivamente proscriptas del derecho argentino.
La señora diputada Michetti defendió de una manera que no requiere una palabra más la posición de nuestro bloque sobre el tema, pero me gustaría terminar haciendo una reflexión adicional.
No solamente llegaríamos a un camino en el que el Estado se habría apropiado de la provisión de papel prensa a los diarios, sino que además la ley anuncia expresamente una política -que a partir de esto sería legal- que consiste en eliminar las alternativas competitivas al monopolio estatal.
Esto está dicho en el artículo 3° del proyecto, que sostiene que es objetivo esencial asegurar para la industria nacional la fabricación de papel. Se refiere a que se pretende que la producción local desplace a una fuente de libre acceso al insumo por parte de cualquier diario, que son las importaciones libres y sin arancel que rigen en la actualidad. Asimismo, el artículo 11, inciso g), dice que la autoridad de aplicación del tema del papel llevará el control de las exportaciones e importaciones de la pasta de celulosa para el cumplimiento del presente régimen, que es un régimen, según se dice, donde es esencial asegurar a la industria nacional la provisión de papel o, dicho de otra manera, desplazar la libre importación que garantizaría una verdadera libertad de prensa ante la eventualidad de restricciones locales a la provisión de papel.
Está claro el modelo “democrático” que se nos propone: privar a algunos ciudadanos de sus derechos, limitar la libertad de expresión, calificar poco menos que como un delito la hipótesis de que a alguien se le ocurra fabricar papel para sus propios medios. Se propone penalizar, inhabilitar, suspender, clausurar, sancionar, a los que no obedezcan a los funcionarios en actos que debieran estar amparados por el ejercicio de la libertad de prensa y se propone confiscar a las empresas privadas, pero con el agregado y el regalo para los argentinos de la prohibición de importaciones.
Una belleza de democracia, de libertad de expresión y de libertad de prensa. Por eso votamos en contra. (Aplausos.)
Discurso del diputado Federico Pinedo (PRO)
Seguime en Facebook: www.facebook.com/federicopinedo
También estoy en Twitter: www.twitter.com/pinedofederico















