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Carta al próximo Presidente: Que la inspiración nos encuentre trabajando

29 de August de 2011 0 comentarios

A partir de diciembre de este año se iniciará una nueva presidencia, un nuevo ciclo de la democracia recuperada en 1983. Si las PASO sirvieran como termómetro de lo que puede pasar en octubre, este acontecimiento posiblemente contará con la singularidad de que un mismo partido reelige en el poder por tercer período consecutivo y esta vez incluso, lo haría con un mayor apoyo popular que en sus dos elecciones anteriores.


Esta característica nos obliga a escribir esta carta, que hemos titulado con la frase que pertenece a un famoso artista,  para pedir al próximo primer mandatario unidad, conciencia nacional, respeto por quienes lo votaron y mucho más por las expresiones políticas que no lo hicieron.  Comprensión por el real escenario político y socioeconómico que viven la Argentina y el mundo y que sepa escuchar, pasiones aparte, el que creemos el verdadero mensaje de las urnas.

En este sentido, también le pedimos que su próxima gestión incorpore una antigua inteligencia que hasta ahora no hemos visto, la que se desprende de la sentencia griega que dice “Consulta al ojo de tu adversario, porque es el primero que ve tus defectos”.

Durante los años en que fue necesario reconstruir la autoridad presidencial derruida por la crisis de 2001 ciertos modos y la esencia de un gobierno al ataque de distintas expresiones políticas, podría haber resultado comprensible. Si ello acompañó un camino de crecimiento de ciertos indicadores económicos o bien , dicho crecimiento se dio a pesar de aquella lógica “amigo enemigo” es algo que probablemente, al calor de las victorias que exageran los méritos propios, no podamos saber a ciencia cierta.

Lo cierto es que más allá de interpretaciones, una nueva etapa se abre en el mundo y quien ocupe el Gobierno tiene que tener claro que solo con unidad nacional y con una conciencia superadora de dicha lógica podrá reclamar el esfuerzo de todos los argentinos ante una época en donde con toda probabilidad acontecimientos mundiales acerquen a nuestras cotidianeidad  fenómenos que se están dando en economías ampliamente interconectadas con la nuestra.

Si el próximo presidente comprende realmente el mensaje de los votantes, sin duda, sus caminos tendrán que contar con expresiones de apoyo que no provengan de los propios, ni de los convencidos, ni de los aduladores y oportunistas que se congregan alrededor de los triunfos.

Por otra parte, una aguda comprensión del calendario electoral implica aceptar que si bien el gobierno será popular, no será de ningún modo, el único con esta calidad popular.  Los triunfos conseguidos en Salta, Misiones,  Córdoba, Santa Fe, o Ciudad de Buenos Aires muestran que existen figuras con altísimos niveles de popularidad, tanto en el Frente para la Victoria, como en expresiones de un peronismo ciertamente distante del núcleo del partido de gobierno, como también en fuerzas netamente opositoras y novedosas como el PRO.

Por cierto, estos resultados, no solo llaman la atención de nuestro próximo Presidente.  Sino también de quienes han integrado la oposición durante estos años, y quienes la integrarán.  Ciertas expresiones políticas y ciertos mensajeros que han entrado en aquella misma lógica desgastada del “amigo enemigo” de los “límites” artificiales entre connacionales, también deberían prestar atención a tener cuidado de no querer parecerse a aquello que anatemizan, puesto que quien quiere imitar los modos de alguien sin estar en su situación privilegiada, corre el riesgo de quedar sumido en el ridículo y en la impotencia política.

Sin duda, nuestro país precisa de aquella promesa de calidad institucional hecha en 2007, pero también que se comprenda que la misma no puede ser diagnosticada por quien está en el poder sino por quienes la usufructúan. En este sentido el pueblo ha sido más sabio que la clase política, brindando los equilibrios al sistema que sus actores políticos no han sabido darse. Por último es claro que ciertas formas de medir el crecimiento de un país resultan hoy obsoletas.  Muchos argentinos aún están completamente al margen del sistema, y muchos otros, aún estando dentro, no comprenden ni viven cotidianamente el aumento de distintas cifras.  Puede palparse que falta mucho por hacer en el rubro felicidad popular, y en el ánimo nacional de quienes producen desde pequeñas economías personales hasta grandes riquezas.

Trabajar en el sentido a que dichos productores de movimiento económico confíen en el país, vuelquen sus ahorros al ciclo productivo nacional, y que de esta forma, quien está en la pobreza puede abandonarla fruto de su esfuerzo, y que quien quiera progresar encuentre condiciones para hacerlo, con solidaridad para los menos aventajados, es sin duda una materia pendiente.

En los tiempos que vienen, aprovechar inteligentemente las condiciones favorables que puedan darse para que nuestro país no sólo crezca en números sino que se convierta en aquello que sus potencialidades indican, hace que pidamos a nuestro próximo presidente, y a quienes resultaron electos, que la inspiración que los votos de todas las elecciones, locales y nacionales han brindado a los nuevos mandatos, nos encuentre trabajando unidos y en paz.

 

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