
El 28 de febrero es el Día Mundial de las Enfermedades Raras, una fecha dedicada a un colectivo especial y tocado por el azar, compuesto actualmente por más de 3 millones de personas, y que suponen un 7% de la población mundial.
Existen más de 6.000 enfermedades raras catalogadas bajo esta definición, las cuales están sujetas a variabilidad geográfica, social y temporal: una enfermedad considerada rara en un lugar del mundo puede ser no rara en otro, igualmente, una enfermedad rara en un estrato social puede ser relativamente frecuente en otro. Como ejemplo de ello, la enfermedad de Chagas, transmitida por la vinchuca, es considerada rara en Europa.
Al ser tan poco frecuentes, muchas de estas enfermedades presentan un mayor grado de incertidumbre y/o desinformación tanto para el paciente como para el profesional. En muchos casos, la rareza se traduce en dificultades operativas para elaborar un diagnóstico certero, ofrecer un tratamiento adecuado, o prevenir eficazmente la aparición de complicaciones o nuevos casos y para desarrollar proyectos de investigación sobre la enfermedad.
¿Qué implica padecer una enfermedad rara?
Además de las circunstancias específicas de cada patología, los enfermos poco frecuentes sufren entre otros problemas, precisamente por la característica de la baja incidencia:
– Desconocimiento acerca del origen de la enfermedad, desconcierto y desorientación en el momento del diagnóstico.
– Rechazo social y pérdida de la autoestima
– Desinformación sobre cuidados, complicaciones posibles, tratamientos y ayudas técnicas que puedan facilitar su vida.
– Aislamiento y falta de contacto con otras personas afectadas
– Desinformación sobre especialistas o centros médicos.
– Falta de protocolo de la enfermedad
– Falta de ayuda económica
– Falta de medicamentos específicos para tratar la enfermedad
El avance tecnológico aumenta las posibilidades de los pacientes y sus familias, de los profesionales y de las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en el ámbito de la salud, permitiéndoles la posibilidad de trabajar en conjunto para aumentar la calidad de vida en el bienestar biológico. Al mismo tiempo, la tecnología ha permitido que seres que padecen aisladamente, se conecten entre sí, y sepan qué padecen, qué pronósticos tienen, a qué tipo de tratamientos pueden acceder y qué bienestar pueden esperar en su desarrollo
Los temas centrales que ocupan la agenda de los que trabajan en enfermedades raras son:
- Garantizar el diagnóstico temprano de la enfermedad
- Proveer cuidados integrales, tanto médicos como sociales
- Establecer una estrategia de cuidados centrados en el paciente y su entorno familiar
- Garantizar el acceso a los conocimientos y experiencias de los centros de referencia a la comunidad médica en general
- Establecer una red de centros de investigación e investigadores
- Establecer herramientas de investigación comunes para poder integrar más fácilmente los proyectos de investigación. Por ejemplo: base de datos, registros y bancos biológicos
- Facilitar el acceso a los métodos diagnósticos y tratamientos novedosos
- Facilitar la evaluación y aprobación de nuevos tratamientos por las agencias regulatorias
- Establecer una red global de servicios especializados locales de : información, líneas telefónicas de ayuda; cuidados médicos y tratamientos
- Programas de recreación