Les dejo mi discurso de ayer en el recinto durante la sesión en la que se trató el acuerdo con Irán

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Tiene la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Sra. Bertol.- Señora presidenta:
quiero contestar porque ya estamos hartos de que nos enrostren el tema de Fino Palacios.
Hemos reconocido públicamente nuestro error y duró menos de cincuenta días en su cargo. No fue así en el caso de Jaime, por ejemplo, o en el de otros funcionarios corruptos, por los que todavía se sigue poniendo la cara. Dejemos de hablar de Fino Palacios y empecemos a hablar de lo que está pasando. Me parece que no está ocurriendo lo que hoy decía el diputado Carmona en el sentido de que estamos negociando de buena fe. Él evocaba el principio pacta sunt servanda del derecho romano, contenido en el derecho internacional, de que los pactos son para ser cumplidos. Pero qué difícil es creer en estos principios y qué difícil es creer que acá la buena fe se presume cuando tenemos un canciller que sostiene que en ninguna parte se dice que “confiamos en Irán”. Estas son textuales palabras. Yo agrego que hubiese podido negociar con Suiza o Noruega, con la ironía a la que nos tiene acostumbrados el canciller, pero no hubiese obtenido ningún beneficio con ellos. Tenía que negociar donde viven los imputados. ¿Confianza? Ninguna. No es un problema de confianza sino de aplicar la ley. Después de todo lo que escuchamos, la pregunta es: ¿de qué ley me está hablando? ¿De la de ellos, los iraníes? ¿De un régimen que empieza por negar el holocausto y termina teniendo como funcionarios a los sospechosos que deben declarar en la Comisión de la Verdad? ¿De qué verdad estamos hablando? ¿De la verdad que vamos a descubrir con gente en la que no confiamos y en la que no creemos en su buena fe? Los principios de las negociaciones nos dicen que no nos podemos sentar con alguien en quien no confiamos.
Esto es lo que dijo el canciller: “Confianza, ninguna”. Más allá de la ironía tan impropia de un primer ministro, vale aclarar que los diplomáticos que tienen a su cargo semejante tarea relacionada con las negociaciones internacionales deben tener algunas características, tales como la veracidad, la precisión, el buen carácter, la paciencia, la calma y la imparcialidad. Por todo lo que hemos visto creemos que no son virtudes que nuestro canciller tenga, cosa que nos preocupa bastante porque es quien sale al mundo para mostrar nuestro país, para negociar y pacificar, que creo es una de sus tareas fundamentales. Sinceramente, me quedé preocupada en este punto. En su decálogo del diplomático Don Rafael Barraza Monterrosa recomienda evitar la ofensa, la violencia, la ironía, el doblez, responder siempre con altura, expresarse con energía –si se llega al caso , pero nunca en términos que se alejen del comedimiento que presume su honroso carácter representativo. Por lo tanto, observamos que no es un buen rol el que ejerce el canciller. Una vez más, quiero señalar acá –como tantas veces se citó, pero la verdad es que nadie contestó ni nadie dijo por qué había pasado esto que la presidenta en la Asamblea General de las Naciones Unidas del 25 de septiembre de 2012 le dijo al mundo –no a nosotros que este era un tema muy importante y que no se podía llevar adelante sin el acompañamiento de las fuerzas opositoras En este caso, vamos a dejar este comentario entre paréntesis, porque también señaló que esto no se podía hacer sin consultar a los familiares. ¿Saben cuántos familiares rechazaron este memorándum?
Las instituciones que lo rechazaron fueron la AMIA y la DAIA. También fue rechazado por APEMIA, Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA, por el Congreso Judío Mundial, por el Congreso Judío Latinoamericano, por el Comité Judío Americano, por el director para América Latina de la Cancillería Israelí y por la Liga Antidifamación. Memoria Activa dijo que lo aceptaba pero que exigía, entre otras condiciones, que en primer lugar se realicen las indagatorias y que no caigan las alertas rojas. Me imagino a un iraní sentado en esta comisión pidiéndole automáticamente a su abogado que le levante el alerta roja, porque tiene que ver con la detención de gente que no se puede encontrar. Es clarísimo, más allá de que ayer nos querían hacer entender una y otra vez, como si fuéramos necios o estúpidos, que el juez de la causa es quien tiene que mandar una notificación a Interpol para levantar las alertas rojas. Si sobre alguno de nosotros pesara una alerta roja, más allá de que en la indagatoria tendríamos derecho a negarnos a declarar, ¿acaso no pediríamos a nuestro abogado que solicitara la baja de tal alerta? ¿Podría negarse Interpol? Me hubiera gustado leerles la carta que me escribió un amigo preguntando cuál es el avance que cree tener la presidenta en relación con este tema, siendo que tantas personas están en contra de este memorándum.
Por último, quiero señalar que vamos a votar en contra, con convicción, sobre la base de los argumentos jurídicos esgrimidos por el señor diputado Tonelli, y las razones geopolíticas expuestas por la señora diputada Laura Alonso, y porque creemos que el memorándum no honra la memoria, la verdad ni la justicia. (Aplausos.)