Aprendimos que gobernar es servir a otros, a todos, trabajar para el desarrollo del país y de las personas que lo componemos. Sabemos que para gobernar bien no hay que creerse iluminados que nos las sabemos todas. Al contrario, creemos que la mejor actitud, la más constructiva, es la de la humildad y la consulta permanente. El mejor equipo para gobernar es el que entiende la política como una construcción común, que sabe que la diferencia no es un problema sino un camino de enriquecimiento mutuo. Creemos que gobernar es fundamentalmente una tarea humana: escuchar, cuidar, dialogar, estar cerca, disfrutar de hacer crecer la sociedad que compartimos. Gobernar es ayudar al crecimiento de cada uno de los que vivimos aquí, al de nuestras familias, amigos y proyectos personales. El país es la suma de todas las personas y las personas queremos y merecemos vivir realizando nuestro potencial.