Les dejo mi discurso sobre la ley del voto a los 16 años (el mismo no es el que va a salir en la versión taquigráfica), en la sesión de la Cámara de Diputados de la Nación.
‘Esta ley tiene dos caras, la que se muestra y la que esconde. Nos quieren mostrar una ley épica para los jóvenes. Y nos esconden la falta de políticas para la juventud en casi 10 años de este gobierno.
Para nosotros es importante llamar la atención, y dejar en claro que este Congreso, y el conjunto político en general, se deben debates más urgentes.
Me hubiese gustado estar votando hoy un conjunto de leyes para la juventud. Me hubiese gustado debatir una ley que responda a la inserción laboral o el primer empleo, a la implementación del boleto estudiantil para todo el país. O que discutamos la cuestión educativa, o la ambiental, o la cultural. Quisiera estar debatiendo una decena de excelentes ideas como estas, de todos los partidos políticos, que ya están presentadas y todavía esperan ser tratadas.
Pero no, empezamos al revés. Hoy estamos a punto de votar una ley que responde a la necesidad de un gobierno y no a los problemas de los jóvenes de nuestro país.
Seguramente mis compañeros, y otros colegas de otros bloques darán datos y mostraran la realidad que hoy viven los jóvenes. La de los que no estudian ni trabajan, la de los que abandonan el secundario, la de los que nunca llegaron a la universidad, la de los que trabajan en condiciones precarias… y podríamos seguir…
Extender derechos políticos mientras los derechos sociales son precarios, es crear una ciudadanía frágil. Por eso nosotros no vamos a acompañar el proyecto del oficialismo. Nosotros, no vamos a caer en esta trampa.
Hablábamos de las dos caras de esta ley y es en la cara oculta donde están los verdaderos fundamentos. Esta ley le conviene electoralmente al partido de gobierno. No lo van a decir, pero les conviene por razones electorales. Y no digo que les conviene por los votos!, lo digo porque desvían la agenda de una gestión que no deja de equivocarse.
No encuentro ninguna vocación democrática en esa ambición.
También se ha dicho que acerca a los jóvenes a la política, pero entra en contradicción cuando tenemos leyes que les impiden a esos mismos jóvenes ocupar cargos electivos. Y no los dejan fiscalizar la elección. Parece que les están diciendo: “Mira, pero no toques”.
A partir de esta ley vamos a tener jóvenes que van a poder votar a los 16, pero que no van a poder manejar. Vamos a tener jóvenes que votan pero que no pueden ser elegidos. Vamos a tener jóvenes con acceso al cuarto oscuro, pero sin acceso al crédito. Van a poder votar pero no ir a bailar. Son ejemplos banales algunos de ellos, pero son parte de la realidad que se va a votar esta tarde. Y parte de la realidad que vamos a dejar a los jóvenes de 16 y 17 años.
Siempre vamos a estar a favor de extender derechos. Más aun los que creemos que fortalecen la participación y la cultura democrática.
Pero hoy, estamos a favor de una agenda joven. Una agenda legislativa que incluya sus derechos políticos, pero que no sea estrictamente electoral. Una agenda que discuta los temas que realmente preocupan e interesan a los jóvenes y no, que se siga salteando el debate.’